dimarts, 9 de març de 2010

Aristas de la Democracia en Cuba


Hasta el próximo mes de abril, se desarrolla el proceso que devendrá, mediante el voto directo y secreto, elección de los delegados (as) que representarán a los electores de las distintas circunscripciones de los 169 municipios de las 14 provincias del país, incluyendo al municipio especial de la Isla de la Juventud. Para ver detalles al respecto, sugiero consultar Del sistema electoral cubano. Preguntas y respuestas en www.granma.cubaweb.cu. Mas, adelanto una arista distintiva de la Ley Electoral de la nación cubana, a saber: incluye que quienes sean contrarios a la Revolución y están en capacidad legal de participar en las elecciones, puedan proponer a sus candidatos y, si contaran con respaldo popular, regocijarse con sus propios representantes en el sistema del Poder Popular en Cuba —apenas un reflejo de nuestra Democracia participativa y complemento de “Los errores básicos del sistema político cubano” de Carlos Tena (www.kaosenlared.net, 3/3/10).
En un análisis histórico del asunto que dejo a consideración, sostengo que la primera circunstancia que ha determinado que la Revolución Cubana haya vivido más del medio siglo —consecuencia natural de su Historia, de su más que centenaria lucha— radica en el hecho de que con el Gran Enero de 1959 tuvo lugar la asunción del Poder Político por el pueblo liderado por Fidel Castro, condición sine qua non para la auténtica transformación cualitativa que necesitaba la sociedad cubana de ayer, y también para la continuidad en ascenso del proceso revolucionario de hoy y de mañana.

Así emergió una democracia de nuevo tipo, y con ella alcanzó cuerpo concreto la máxima del Ilustrado de Norteamérica, Abraham Lincoln, según la cual democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; además de comenzar a privilegiarse el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, sobre el culto a la dignidad plena de la persona. Existen muchísimos argumentos al respecto. Particularmente, diferencio un detalle:

En Cuba se registra y se le da seguimiento a lo que piensa la ciudadanía acerca de la dinámica del Socialismo —criterios positivos y negativos—, sobre la base de una explícita premisa del 1er Secretario del Partido Comunista de Cuba, el compañero Fidel: “Basta que, por ejemplo, 16 mil personas tengan una opinión adversa y usted debe preocuparse”. Aquí, debe tenerse en cuenta que solo ciframos los doce millones de habitantes.

Tal es el magisterio de la utilidad de la opción por la construcción del consenso, en lugar de contentarse con el hecho de poseer la mayoría a favor de determinada cuestión. Ello explica el porqué más de media centuria de agresiones yanquis en las esferas socio-económica, ideo-política, militar y diplomática no hayan podido doblegar a las masas y su liderazgo.

Paralelamente, cada vez más ha tenido lugar la estrecha vinculación de la vanguardia político-revolucionaria con las masas. La Historia registra cómo las medidas implementadas tras el triunfo del Gran Enero se hicieron en consulta y con la decisiva participación del pueblo, incluyendo su propia defensa. Ahí está la 1ra Ley de Reforma Agraria; ahí está Playa Girón o Bahía de Cochinos; ahí está la Crisis de Octubre o de los Misiles…, hasta llegar a los debates más recientes con la ciudadanía acerca del Socialismo que queremos, necesitamos y es posible construir.

No obstante —sin descuidar ni un segundo la Defensa—, hemos de llevar a la práctica el pensamiento dialéctico y sustancialmente revolucionario-creador, y un quehacer acompañado de la sabia del poeta español Antonio Machado según la cual “no hay caminos, se hace camino al andar”; al tiempo que un elemento debe quedar desligado de la vacilación: aun cuando hayamos superados las limitaciones materiales que nos embargan, el éxito de nuestra marcha triunfal girará alrededor de la aprehensión de VALORES —con mayúscula y negritas— en infantes, adolescentes, jóvenes y adultos que convivan en la Mayor de las Antillas, so pena de perder la Patria revolucionaria y socialista.

Resulta obvio que estamos obligados a resolver serios problemas subjetivos. Pero ello se distancia de una actitud contemplativa —como intenta hacer ver algunos detractores de la Revolución Cubana.

Reitero una vez más que es un secreto a voces que en Cuba conocemos nuestras imperfecciones y luchamos contra ellas en la medida de la humanamente posible. Es fácil comprobar que aquí arremetemos contra los incompetentes, tanto más por cuanto cubanas y cubanos generalmente repudiamos la mediocridad y el oportunismo en cualesquiera de sus variantes, todavía más al disfrazado en el extremismo. Hágase acto de presencia en equis centro de la producción o los servicios y podrá verificarse lo que sentencio —aunque las rosas se hacen acompañar por varias espinas.

Asimismo, los medios de información de la nación cubana son muestra del combate a actitudes incorrectas. Cada vez más el reconocimiento de virtudes no esconde nuestras deficiencias e insuficiencias, nuestras chapucerías. Si no, obsérvese qué dicen las “Cartas a la Dirección” que los viernes publica el periódico Granma. Claro, en el marco de la ética acariciada por la inmensa mayoría de compatriotas, con principios revolucionarios.

También, los dirigentes del Partido Comunista y el Estado en Cuba andan por todo el archipiélago nacional, se mezclan con la población y guapean para solucionar los problemas. Si no, ¿cómo explicar los desastrosos efectos de tres huracanes al hilo en el 2008, las consecuencias de la crisis económica mundial y la creciente agresividad del “Norte revuelto y brutal”, sin revueltas populares y sí con la comprensión de que nadie quedará abandonado a su suerte?

Por demás, añado una pregunta, su respectiva acotación y una interrogante a propósito —asunto muy actual:

¿Alguien seria y medianamente informado puede creer en el show contrarrevolucionario que de vez en vez protagonizan los mercenarios al amparo del amo gringo? Hace unos días, el 19 de febrero representantes de los Gobiernos de Cuba y de los Estados Unidos efectuaron en La Habana conversaciones sobre el tema migratorio. Inmediatamente que concluyó el encuentro, la delegación norteamericana convocó a decenas de sus mercenarios a la residencia del Jefe de la Oficina de Intereses USA para el bochinche. Era una evidencia más de que la Administración Obama prioriza el apoyo a la contrarrevolución y la promoción de la subversión para derrocar a la Revolución Cubana utilizando a sus fieles servidores. ¿Cuántos de ellos fueron arrestados por tan deleznable gesto antipatriótico, colmado con otro bochinche alrededor del delincuente común que se suicidó recientemente?

Estas son algunas aristas de la Democracia en Cuba.

Noel Manzanares Blanco en Kaos en la Red